La rutina de una trabajadora social implica ir de un recurso a otro, reuniones, entrevistas, visitas, formación y una mochila llena de documentos, ideas y compromiso. Por eso nace esta tote bag «No me da la vida, soy Trabajadora Social», un accesorio pensado para quienes viven la profesión con intensidad.
Con un diseño sencillo y un mensaje con el que cualquier profesional del Trabajo Social se sentirá identificada, esta bolsa es perfecta para llevar el portátil, expedientes, agenda, botella de agua, material de trabajo o todo lo que necesites durante la jornada.
Es mucho más que una bolsa de tela: es un guiño a la realidad de una profesión que exige organización, implicación y una gran capacidad para llegar a todo.