Hay frases que solo una trabajadora social entiende, y «No me da la vida, soy Trabajadora Social» es una de ellas.Ideal para acompañar el café de primera hora, las largas jornadas de trabajo o para regalar a esa compañera que siempre está «apagando fuegos». Un detalle práctico, original y con un mensaje en el que cualquier trabajadora social se verá reflejada.